Ese oscuro objeto del deseo

Cualquier venezolano que haya vivido si quiera en el mismo código postal que un barrio ha visto esta escena:

Una muchachita muy joven, de cara angelical, casi infantil, luchando por controlar su cuerpo de embarazada sin antes siquiera haber tenido tiempo de aprender a controlar su cuerpo de mujer. El pretendido padre tiene el andar de los depredadores, mira como quien no ha visto nunca a nadie como otra cosa que no sea alimento o peligro, se mueve como quien no solo ha tenido que pelear para conseguir cada uno de los segundo de su vida sino, más aún, ha tenido que arrebatárselo a otros.

Generación tras generación y más aún año tras año la cara cambiante de la misma muchachita de 14 o 15 años con la misma barriga a punto de estallar en la misma reja de pintura blanca que se cae a pedazos. Nunca los mismos, siempre todo igual.

La escena es tan repetida que permite formular una frase cuyas variantes he escuchado varias veces en mi vida: “a la más bonita del barrio la preña un malandro”

La frase no puede, creo, articularse de una manera menos cruda: “la más bonita” no tiene nombre, y su única característica es “bonita” que bien podría ser un eufemismo de la del cuerpo más vertiginoso, la que tetas, la tremendo culo; “el malandro” aunque también sin nombre, arquetipo de una vida feroz, rápida y triste, es el verdadero sujeto de la frase, no solo es el que preña sino el que designa, con su deseo, la característica fundamental de “la más bonita”. El embarazo es un colateral, algo que le sucede al objeto, nada más.

Derechito y por la sombrita

Venezuela, joven como todas nuestras repúblicas, vapuleada por intervenciones y traiciones, como todas nuestras repúblicas, es a los ojos de muchos poderosos, la más bonita del barrio: la mírale esos recursos naturalesla qué reservas petroleras, y de hace bastante tiempo también la que se echó a perder, la mala junta, la que no aprende.

En los ciclos de la historia latinoamericana a Venezuela siempre le ha tocado ir a destiempo,  o algo pronto o algo tarde, un compás más rápido o más lento que el resto del continente: La lucha por la independencia cuajó aquí antes que en otras regiones ayudada seguramente porque era una capitanía general, un territorio más pobre y menos importante que los virreinatos.

Ya en el siglo XX La longeva y servil dictadura de Juan Vicente Gómez, que surgió como reacción al desafío soberanista de Cipriano Castro, nos salvó de la intervención gringa directa en la primera ronda de la doctrina Monroe. Mientras que en centro américa Sandino le hacía frente a los marines y la United Fruit Company desbarataba gobiernos a placer, en la Venezuela de Gómez no les hizo falta.

Nunca fuimos una “república bananera” porque cuando se descubrió el petróleo nuestra materia prima y nuestro papel en el “patio de atrás” norteamericano quedó asignado para siempre; pero los campos cercados, la segregación y la miseria saben igual aunque huelan a cambur podrido o a mechurrio encendido.

Marcos Pérez Jiménez de algún modo inaugura el modelo de dictador latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX: militar profesional, profundamente anticomunista, ávido de modernizar la represión en alcance y medios; su silueta, si bien más baja y algo rechoncha, podría usarse como plantilla para Pinochet, Stroessner o Videla.

También fue de las primeras dictaduras en caer, en el 58, y ya que los gobiernos de la democracia bipartidista Venezolana a partir de ese año estaban alineados con los intereses estadounidenses, no les fue necesario instaurar las dictaduras militares que, al estilo Pérez Jiménez, plagaron el cono sur hasta casi finales del siglo.

En 1989, mientras se decretaba el fin de la historia con la caída del bloque soviético, en Venezuela una población harta de políticas neoliberales estalló con rabia aunque sin dirección, en el llamado Caracazo, y pagó un precio en sangre que todavía no ha sido esclarecido con la rotundidad que amerita.

Con ese hecho quedó marcado nuestro desamor con EEUU. En el 92 hay dos intentos de golpe de estado, el primero liderado por Hugo Chávez, quien luego de haber pasado un tiempo en la cárcel y salir liberado por la presión popular, ganó las elecciones de 1998.

¡Cómo se le ocurre!, tan bonita que era, y ahora se las da y que de independiente, y vota mal y piensa mal, y quiere ir por el sol y no por la sombra aunque se le arruguen los ojos. Pobre, no sabe lo que le conviene, habrá que enseñarle.

Política de proxenetas

Los poderosos, independientemente de que tan grande o reducida sea su esfera de poder, procuran confundir moral y ética con autoridad y fuerza. Los Estados Unidos de Norteamérica, que ostentan el mayor poder que ha conocido jamás la humanidad, han querido también confundir la paz con subordinación y su hegemonía con el destino.

Que los gobiernos Norteamericanos han sido de pensamiento, obra y convicción, una mafia, es bastante conocido. Los matones por excelencia: que bonito país tienes, sería una pena que le pasara algo; pero lo que yo en particular no había notado nunca hasta que Donald Trump lo hizo evidente es que la política exterior norteamericana no es la de un mafioso cualquiera sino la de un proxeneta y entiende al resto del mundo, y particularmente a América Latina, como sus prostitutas.

Es aterrador leer o ver (en youtube por ejemplo) entrevistas a chulos y darse cuenta de que su discurso es, punto por punto, el de la administración Trump.

¿Cuál es el papel del proxeneta? Dar protección a su producto, asegurarse de que no haya cuerpos ni ideas descarriadas, administrar el dinero que produzcan las chicas.

¿Cuál es la relación entre un proxeneta y sus chicas? Las chicas le dan al proxeneta todo el dinero que produzcan y él se asegura de que no les falte nada de lo que él considera que les pueda faltar, ellas pueden hacer peticiones que luego deberán pagar a su dueño.

¿Cómo ejerce su poder el proxeneta? Se aprovecha de las vulnerabilidades de las mujeres que depreda, de su inestabilidad, generalmente fomentada cuando no provocada por el mismo. Se afinca en promesas de tranquilidad y aparentes lujos, una paz sin autonomía y un placer sin felicidad.

El chulo puede ser mejor o peor administrador, aparentar delicadeza o proyectar fuerza según la situación que considere, pero el resultado es invariable:

Él decide cómo trabajan, cuanto trabajan, si comen, cuanto comen, se acuestan con el cuándo él quiere. Palabras como hambre, tortura o violación no existen; la voluntad de cada mujer ha sido anulada previamente con una violencia amplia, prolongada y sistemática que termina por suplantar la realidad de la persona hasta convertirla en algo menos que un objeto, un autómata cuyo único propósito es servir, porque si no…

The bitch-slap. La traducción literal es “cachetada de perra” y es una frase que permea el lenguaje gringo de arriba abajo, alguien podría pensar que es un coloquialismo casi inocente, una frase que casi no tiene sentido o que ya no muerde por el uso, pero describe literalmente la moral del proxeneta en acción: hay que cachetear a la perra que no sabe comportarse, el producto no puede tener voluntad y aún menos capacidad de acción y si algún día se confunde y cree que la tiene hay que recordarle su lugar con la rapidez y firmeza de quien sí sabe lo que es bueno.

La escala de la violencia es, como todo, arbitraria, no hay margen de negociación, solo existe el obedecer o el no obedecer, puede ser una amenaza, una cachetada, un ahorcamiento, un castigo sin comida.

En la madrugada del 3 de enero Estados Unidos decidió que se había cansado ya de que Venezuela caminara por la acera equivocada; poco le importa que baile o se tropiece, que llore o sonría, lo importante, lo que amerita corrección, es que no hace lo que se le dice. Más importante aún EEUU sabe que si sus otras perras ven a Venezuela volver con la nariz sangrante y la mirada perdida, de vuelta al redil, no tendrá ya más que alzar la mano para que a nadie se le ocurra siquiera mirar hacia el otro lado de la calle.

Gorilla pimping le dicen. Se trata de que las reglas se recrudecieron sin cambiar, se hicieron más explicitas, del fin de las ilusiones: quien se desvíe del camino recibirá mucho más que una cachetada, la promesa de varios huesos rotos y la disolución de su espíritu. Insisto, a Estados Unidos no le importa el estado real de su perra, su bienestar o no, mientras tenga lealtad absoluta, que se traduce en cumplir con un par de condiciones esenciales:

 1) Le dé todo lo que produzca

 2) Produzca lo suficiente.

Hay más chicas claro, sonríen nerviosas mientras deciden si aprenden la lección y la sangre les hierve aunque tengan miedo. Y aún Venezuela, vapuleada y herida, se pregunta cómo proteger el poquito de vida que le queda y cómo salvar su dignidad en medio del trauma; pero con el tiempo, cuando el ojo inflamado haya sanado, la costra de sangre se caiga y el chulo se distraiga ella entornará los ojos y medirá la distancia, y se preguntará como se siente el sol en la cara.

La letra pequeña

Escuchando, y luego leyendo los discursos y alocuciones que han rodeado la entrega del Nobel de la paz para María Corina Machado, me han quedado algunos vacíos, el efecto contrario a lo que suele suceder en la entrega de premio al estilo Oscars, Goyas. Grammys, BAFTAS, etc; donde empiezan a tocar la música para que el premiado termine, cercenando muchas veces su larga lista de agradecimientos. En el caso del Nobel, los discursos han sido antes declaraciones que agradecimientos, es comprensible, no solamente es lo lógico e inteligente aprovechar el megáfono que significa, también es una parte importante del relato épico que se configura alrededor de la figura de Machado.

En cualquier caso en los textos echo en falta siempre un anexo, una letra pequeña, que clarifique los agradecimientos que debe María Corina Machado (M.C.M de ahora en adelante) a todos cuantos han  hecho posible que sea hoy un símbolo de liderazgo irrefutable.

Primero y principalmente debería agradecer a la incompetencia, corrupción y abandono del gobierno Venezolano,  que se ha empeñado en liderar y facilitar la empresa colectiva de descomposición del estado. Más que corrupción en Venezuela hay corrosión, todos los aspectos de la institucionalidad están oxidados como un mecanismo abandonado. Aquello que funciona lo hace o bien porque hay alguna parte del metal que mantiene su fortaleza estructural en la forma de funcionarios individuales, empeñados en hacer su trabajo a pesar de las limitaciones, o bien porque se engrasan muchos engranajes en el camino.  

Contrario a lo que muchas veces se promulga, uno de los fines explícitos del comunismo es la desaparición del estado en tanto que su razón de ser es eminentemente coercitiva, pero este desmantelamiento del aparato estatal debe ser el resultado de la conciencia y el empoderamiento popular, una pista más de que en Venezuela hay, de socialismo, poco. En Venezuela el estado se pudre, no se desmantela sino que se cae a pedazos y, como el cadáver de una ballena en el fondo del mar, se convierte en carroña para oportunistas. La diferencia es que en la naturaleza esa floración de grasa y músculo submarino es el último acto generoso de un gigante. En nuestra política el resultado es el envenenamiento de todos los actores de la sociedad.

A George W Bush. Es indudable que el perfil mediático y la proyección internacional de M.C.M. dio un salto considerable con la audiencia que sostuvo, en la sala oval de la casa blanca, con George W. Bush el 31 de  mayo de 2005. No fue un gesto trivial, no se me ocurre que muchos activistas o presidentes de ONGs hayan disfrutado de tal deferencia; me es mucho más fácil imaginar conexiones de altísimo nivel entre el lobby cubano y el gobernador de la Florida por esos años Jeb Bush, hermano del presidente, o las no menos estratosféricas amistades que puede haber cultivado  el cofundador de SUMATE Alejandro Plaz, egresado de Stanford University, asociado en McKinsey & Co. Gigantesca consultoría involucrada íntimamente con el poder político y económico mundial.

En mayo de 2005 recién se habían cumplido 2 años desde la invasión de Irak en busca de armas de destrucción masivas, no solo inexistentes sino forjadas por el ejecutivo gringo para justificar la invasión. Las comparaciones, dicen, son odiosas, pero también son el mecanismo básico de definición: por hacer un símil sería como si hoy en día un político o presidente de una ONG fuera recibido por Putin o Netanyanhu, ambos todos sonrisas, para discutir los derroteros democráticos del país del invitado. Me parece que no es una mancha fácil de lavar, pero se ve que el detergente en Noruega es muy bueno.

 

Al año 2002,  sin duda el más trascendente de la política venezolana durante este siglo. En el 2002 la oposición al gobierno de Hugo Chávez tuvo su punto máximo de alcance popular y beligerancia, sus intentos fallidos para recuperar el poder político (a lo largo del año se hizo obvio que ocupaban muchos otros poderes) a principios y luego a final del año, debilitaron su fuerza y calado (al tiempo que cimentaron al propio Chávez) de tal manera que, hasta la enfermedad y muerte de Chávez y posterior ascensión de Maduro al poder, no volvieron a arremolinar fuerzas semejantes.

Cabe recordar que para entonces las reformas estatales eran pocas, que apenas se había aprobado la nueva constitución de la república y que el discurso chavista no había afianzado en su imaginario palabras como socialismo o radicalización, sino que se apoyaba en el nacionalismo y rescate de un alma y valores venezolanos ampliamente pisoteados durante los 40 años previos, durante el periodo de alternancia gubernamental AD-COPEI. Ya se encargaría el acicate reaccionario de dar estructura ideológica al batiburrillo de heridas y esperanzas que había llevado a Chávez al poder.

Para quien no sepa o recuerde el 11 de abril del 2002 se consumó un guion tan clásico en América Latina que más bien sabía a película repetida, los paralelos que se dieron entre el Chile de 1973 y la Venezuela del 2002, son casi cómicos; recuerdo ver años más tarde el maravilloso documental “La batalla de Chile” de Patricio Guzmán y era como si hubieran filmado en el pasado mi realidad presente, sentía una especie de déjà vu solo que en lugar de pensar “esto ya lo había vivido” pensé “nosotros somos la repetición, el déjà vu del continente”.

El 11 de abril una gran manifestación opositora se desvió de su ruta declarada para marchar hacia el palacio de gobierno, donde se habían concentrado también muchas personas afectas al gobierno. La marcha terminó con muertes de varios manifestantes opositores y chavistas; a raíz de esto en un video que luego se demostró había sido grabado y preparado con antelación a los sucesos, los altos mandos de las distintas ramas de las fuerzas armadas nacionales exigieron la renuncia del presidente, a quien arrestaron en esa madrugada.

El 12 de abril Pedro Carmona, el presidente de FEDECAMARAS (la asociación patronal), fue colocado como presidente de la nación, y en un decreto firmado por muchos líderes opositores, entre ellos M.C.M; y representantes de la principales empresas del país, disolvió todos los poderes e instituciones del estado.

El 13 y 14 de abril el guion se descarrió, quizás el celuloide de la película, de tantas veces repetida se quemó en el proyector antes de llegar al acto final, como decía, era una película vieja, todavía no se hacía cine digital. Chávez vuelve al poder y en lugar de aprovechar la circunstancia para replicar la purga a la que sometieron a su gobierno legítimo los 2 días anteriores, pidió calma, institucionalidad y reflexión.

En diciembre de ese mismo año y hasta marzo del 2003 se realizó un paro general convocado desde la misma organización patronal que, previamente al golpe de abril, había liderado Pedro Carmona. El paro petrolero se extendió por más de 2 meses y a quienes más afectó fue a los sectores más pobres de la sociedad que sin embargo fueron quienes sostuvieron al gobierno en el poder. Capeado este nuevo temporal, y de las cenizas de los cartuchos quemados, la ONG “SÚMATE”, liderado por M.C.M. (firmante del decreto Carmona) surgió como la representante de la oposición que finalmente se planteaba la pelea política con las herramienta del referendo revocatorio reflejada en la constitución que hacia menos de un año habían tratado de derogar.

A la ineptitud de la oposición política en Venezuela. El liderazgo de M.C.M. indiscutible a estas alturas, es el remanente de líderes manufacturados que han caído, uno a uno, en el olvido o la vergüenza del país, desde Henrique Salas Römer hasta Juán Guaidó, pasando por Carmona,  Henrique Capriles, Leopoldo López y hasta futuribles como Yon Goicochea. Del mismo modo que Nicolás Maduro ha vivido desde un primer momento del liderazgo  y la conexión popular que tenía Chávez, así M.C.M. ha sido el recipiente donde se concentra el destilado de las decepciones de gran parte de los venezolanos.

A los medios de comunicación nacionales e internacionales. Que los medios de comunicación son actores con una agenda política es una verdad evidente desde prácticamente su incepción, incluso hoy sin embargo hay quien no  lo admite, ellos los primeros naturalmente puesto que parte de su poder reside en que hagamos la vista gorda a sus intenciones. Aunque como comenté antes el guion del golpe de estado en Venezuela era perturbadoramente similar al que  terminó con el gobierno de Salvador Allende, incluido el papel central de “El Mercurio” en Chile; también es cierto que en Venezuela fue donde se pudo aprovechar por primera vez en este tipo de maniobras todo el poder de los nuevos medios globalizados. El relato que comenzó a configurarse desde los grandes medios de masas dentro y fuera del país sirvió no solo para manufacturar el consenso (a ojos de sus militantes) ante las derivas más escabrosas del descontento opositor; sino que también fue creando líderes a diestra siniestra que fueron quedando en el camino contra el arraigo popular de Chávez.

Poco a poco y de fracaso en fracaso la oposición misma consiguió minar el poder de sus medios internos y el gobierno aprovechó para convertir varios hoy en día en los voceros de una realidad oficial y disociada o bien en dichosos ignorantes de las dificultades cotidianas del venezolano; por tanto empezaron a depender más de los medios alternativos (que curiosamente fueron claves en la restitución de Chávez el 13 de abril de 2002) y de los medios internacionales, que son los grandes encargados de configurar una realidad que legitime la máxima de “el fin justifica los medios” respecto a Venezuela, no solo erosionando la imagen del gobierno (esto lo hace perfectamente bien el gobierno por si solo) sino apuntalando las figuras de liderazgo de la oposición, los nombres son casi intercambiables, artículos con líneas punteadas donde rellenar el nombre de la nueva aguerrida personalidad, antorcha de la esperanza.

Estoy convencido de que van a hacer una película con el viaje de la heroína M.C.M. más pronto que tarde, y cuidado si tiene éxito que se viene el universo cinematográfico de la oposición venezolana.

A la desmemoria colectiva y a la rememoria virtual. La memoria nunca ha sido el fuerte de las sociedades, pero esta característica me parece se ha agudizado profundamente en las últimas décadas. El recuerdo depende grandemente de la atención, repetición y reflexión. En un mundo donde se ha minado la capacidad de atención, donde los pensamientos tienen que entrar en 280 caracteres o 60 segundos de video para satisfacer al algoritmo y así dar hueco a los siguientes, inmediatos, 60 segundos o 280 caracteres, no es de extrañar que la capacidad de recordar sea paulatinamente reemplazada por la ansiedad de devorar.

Dicen que internet nunca olvida, pero no se puede olvidar ni recordar si no se tiene pasado y, de algún modo no demasiado abstracto, internet no tiene pasado. Una condición básica de la experiencia que llamamos tiempo es su dirección, absoluta, implacable; un pasado que se puede revertir no es pasado. La ley de la entropía no permite deshacer lo ocurrido, en el espacio virtual uno va hacia adelante y hacia atrás mayormente sin consecuencias, es una proposición peligrosa porque en el espacio virtual el pasado no necesariamente se estudia, enmienda o reforma al ampliar su comprensión (lo que llamamos historia) sino que se puede encubrir y sustituir, no es de extrañarse entonces que tengamos a los amos de siempre disfrazándose de combativos y perseguidos rebeldes.

A la doble mentira goebbeliana que es la política Venezolana. “una mentira repetida mil veces será una gran verdad” es el mantra de todos los actores de la política venezolana, donde quienes han avalado desde hace más de 25 años todo tipo de intentos antidemocráticos para volver al poder se dicen luchadores por la libertad y la democracia y buscan derrocar a un gobierno con actitudes y políticas de derecha que se llama a si mismo socialista mientras tiene intervenido el partido comunista venezolano.

Eduardo Galeano hablaba del mundo al revés, en Venezuela se ha llevado a la máxima expresión done ya vamos por la segunda vuelta y no basta con invertir el orden y la lógica de las cosas sino también su sentido, nuestro país del revés es un país que lleva las venas y las vísceras por fuera, y se desangra mientras las sanguijuelas y las garrapatas se disputan el botín.

A numerosas instituciones políticas y financieras internacionales, EL FMI, el Banco Mundial, la OEA, etc; quienes en nombre de la defensa de los malogrados derechos humanos del pueblo venezolano facilitan su socavamiento con sanciones a diestra y siniestra. Alguna vez se denunció a la OEA como el “ministerio de colonias” de E.E.U.U. muchas de estas instituciones son, desde su inicio, los eufemismos legales que le permiten ejercer a los gringos su tremendo poderío militar sin sonrojarse demasiado.

En medio de la corrupción poliquística del estado venezolano, o más aún de la sociedad venezolana, los Estados Unidos echan mano de su poderoso don de oráculo: no hay profecía más cierta que la que pone en marcha la propia sibila, por ejemplo: “Las drogas son una amenaza de seguridad para los Estados Unidos de Norteamérica” y luego: “Venezuela es la principal fuente del tráfico de drogas hacia los Estados Unidos“; después “El estado venezolano ha utilizado las drogas como un arma contra los Estados Unidos” y más tarde “las drogas son un arma de destrucción masiva”. Esta salmodia es repetida y amplificada por las numerosas probóscides de quienes revolotean el sermón de la liturgia gringa.

Por último tampoco debería dejar de agradecer a muchos venezolanos de izquierda que durante años nos dejamos quitar el derecho a la protesta revolucionaria, apabullados por el potentísimo megáfono de la protesta reaccionaria. Esta realidad histórica no justifica el eterno cierre de filas alrededor de un proceso cada vez más descompuesto, menos transformador, más preocupado por mantener el poder para cambiar que en los cambios mismos; siempre bajo la égida del “no volverán” y resultó que en muchos casos no necesitaron volver.

Estos agradecimientos tácitos, creo, sincerarían nuestra realidad si se dijeran en voz alta, los grados varían según el enfoque que se tenga, pero la culpa, no el honor, del Nobel es de todos.

COMO PAISITO EN GRAMA

…Aquí tenemos un refrán: cuando alguien parece desorientado, nervioso, vulnerable, o algo le toma por sorpresa se dice que lo agarró como “pajarito en grama”; la frase describe muy bien el estado de perpetua alerta y desprotección…

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El oráculo de Pablo

“…En el sur de nuestro mapa

A pesar de la oscurana

Hay un pueblo amaneciendo”

Alí Primera

 

“Nadie es profeta en su tierra” dice el dicho, pero a mi me parece una doble mentira: lo primero es que al profeta le da igual la geografía, lo que dice o deja de decir lo hace por una necesidad apremiante e íntima,  no porque lo escuchen

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Nago Monogatari

"El tañer de las campanas en el templo de Gion
presta su eco a lo efímero de todas las cosas.
El rubor de las flores en el árbol que se bifurca
revela la verdad de que florecer es marchitarse.
El que está orgulloso no lo está por mucho tiempo,
como un sueño en una noche de primavera.
El valiente es finalmente destruido,
y no será más que polvo en el viento."

Heike Monogatari (El Cantar de Heike)

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Hubo una vez un príncipe, fuerte y noble y amado por su pueblo, pero el dolor es el veneno más ponzoñoso y no hay colmillo tan agudo como el de la ira.

Las tierras de aquel pueblo orgulloso fueron invadidas y aunque la lucha fue encarnada y brutal, pronto la victoria se decantó por los invasores, entonces el príncipe, poderoso aún y fiero, desafió él solo a todos los asaltantes; antes de partir a la batalla dijo este cantar:

 

No podré olvidar

Un solo pétalo

De este valle

Aunque mi memoria

Caiga en el fuego

 

Y los berridos y lloriqueos de su gente hicieron eco en las montañas, más la resolución de aquel príncipe era irrevocable y tan dura como su mirada.  Así partió pues él solo, a la batalla contra aquellas gentes sin honor, enjutas y  crueles.

Pero fue que la líder de los invasores era una bruja de inmenso poder, despiadada y astuta, que lanzo una terrible maldición contra el príncipe; lo condenó a través del metal y del fuego a vagar entre las sombras del olvido, a perder lo que amaba con más candor, las praderas de su tierra y el barro fresco en el verano, la niebla húmeda en las mañanas frías de invierno y el musgo pintarrajeando las cortezas de los árboles. En el momento de lanzar su hechizo dijo estás palabras:

 

Somos el futuro

Tú eres pasado

Con estas manos

Tomo los segundos

De tu vieja vida

 

El encantamiento funcionó y consumido por la rabia el principie huyó en medio de la locura, convirtiéndose en un terrible demonio de veneno y oscuridad. Su pueblo cayó en la ruina, y fueron doblegados casi hasta el exterminio. Con el tiempo habían perdido incluso su lengua, su amor y su nobleza; solo eran una masa adolorida de rabia superviviente,  victimas ignorantes del mismo terrible destino de su señor

El príncipe demonio huyó a través de los valles y las montañas, en una carrera desesperada de muerte y destrucción, acabando a su paso con todo lo que una vez creyó digno de amor.

Finalmente, después de arrasar a través del bosque un camino largo como un gusano negro y moribundo, llegó a los lindes de una aldea oculta, habitada por otro clan perteneciente a la misma raza maldita que había destruido su país.

Está aldea era la última morada de los jinetes del alce rojo y fue su príncipe, noble y desesperado como lo fuera el divino devastador que llegó de allende las montañas, quien pudo dar paz final al príncipe demonio.

El tañer adolorido de los árboles del bosque caídos ante la corrupción anunciaba el fin de la tragedia de Nago, pues solo la poderosa fuerza de su rabia podía darle muerte. Antes de irrumpir en los pacíficos campos de la aldea Emishi, su mente de demonio, hecha un mar revuelto de tentáculos de ira, quiso hacer un poema:

De su garganta no salió más que el gutural sonido de su hambre destructora y los versos de su cantar eran la pisada fuerte y el estallido de la roca bajo sus poderosos miembros.

Por defender sus gentes, como lo hiciera Nago ante la hechicera, el príncipe de los Emishi, con gran dolor en su corazón, tensó el arco y apuntó directo a uno de los ojos del demonio; en su menté recitó:

 

Tenso esta flecha

Mi vida es arco

Pido recibir

Antes que mi pueblo

Su mortal herida

 

Pero el brazo de un hombre, por fuerte y justo que sea, no es capaz de matar a un dios de la destrucción; entonces la ira de Nago creció y se hizo larga y sinuosa como una serpiente putrefacta, enroscándose en el brazo que debía tensar la fecha, inundándolo de su lenta corrupción de dolor y furia.

Fue así que el brazo endemoniado del príncipe de los emishi tuvo la fuerza suficiente para hendir la frente del demonio que una vez fue el hermoso y noble Nago, señor de los jabalíes del oeste.


Antes de morir, con la corrupción escapando de su cuerpo junto a su sangre, el poderoso Nago compuso un último poema/maldición:

 

Sucias y débiles

Criaturas, ya pronto

Sabrán  mi odio

Y conocerán el

Dolor que conocí

 

Así fueron las últimas palabras que dijo el divino devastador antes de quedar reducido a una pila de huesos malolientes.

En la aldea lloraron el destino de su príncipe, condenado a la lenta muerte del odio, y así fue que cortó su pelo y partió solo sobre su alce rojo para juzgar la terrible verdad de su destino con ojos desprejuiciados. Aquí comienza la leyenda de Ashitaka, pero esa es otra historia.

 





Retruécano

El arca

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Guardián de lo precioso o lo necesario, a menudo de ambas cosas, sin criterio, sin sentido, definido su contenido solo por el arbitrio de su dueño. El vengativo dios de los judíos mandó a Noé a meter una pareja de cada ser vivo en una gran embarcación de madera, no me queda claro si como un acceso de ternura o como el tirano que deja algún vivo como testigo de su furia; lo cierto es que la llamó arca, un cofre para guardar lo más caro, lo último que quedaba en el mundo.

También mandó a hacer el arca de la alianza, una caja de madera chapada en oro para guardar el irrompible contrato bajo el cual los judíos se sometían a ciertos principios morales que hoy en día resultan obvios (aunque también incumplidos), se comprometían a dejar el aparentemente extendido hábito de adorar cuadrúpedos dorados y lo más importante, no cuestionar los términos del propio contrato ni las modificaciones subsiguientes, cualesquiera que fueran, bajo riesgo de despido sin indemnización y con condena eterna. Como beneficio principal e inmediato serían llevados a una tierra que ha manado y sigue manando mucha más sangre que leche o miel.

El arcabuz

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Guardemos con cuidado la bola de metal destructora de huesos, carne y memoria, coloquemos con cuidado el argumento tosco que gana cualquier discusión, en la recamara. La urna de la bala cruda es como el anticipo de esa otra urna, de madera labrada para el noble, de anónima tierra húmeda para el vulgo, que atesora cuerpos fértiles. El primer viso de la mecanización de la muerte, los humanos siempre buscamos la eficiencia y el arcabuz superó todas las expectativas, ahora los campesinos que pululaban el campo de batalla no servían solo para morir, sino también para matar.

Refinamos un poco más el arte de introducir metal en el cuerpo humano, el arcabuz de repetición rápida, el arcabuz de mensajes de punta hueca, explosivos, el arcabuz superpesado de uranio empobrecido. Al cabo de poco prescindimos del plomo, de la recamara, del tosco armazón de madera, metal o polímeros de alto rendimiento. El arcabuz 2.0, el arcabuz 3.0, arcabuz free update, el arcabuz atractivo, insospechado, arcabuz apetecible, con nombres de dulces: arcabuz cinnamon roll, arcabuz icecream, arcabuz apple,  arcabuz marshmellow, etc.  

El arcabuz que apunta a la mente con su volea de democrática esterilidad. En el vacío inmenso que deja en el raciocinio la cavidad sanguinolenta que ha perforado el proyectil solo se escucha el eco de la detonación, azucarada, alegre, pegajosa.

La arcada

Primer corto de David Lynch.

Anticipada y repentina a la vez, sé cuándo me rondas pero no cuando has de llegar, sé todas tus maneras y tus modos pero me niego a reconocerte, evitando tu silueta como el que ve a un rostro familiar y desagradable en el vagón del metro. Te me haces más amable cuando  te presentas envuelta en alcohol, eres casi liberadora, reconozco tu inevitabilidad y la abrazo como consecuencia de mis pequeños suicidios; así, en el fondo del retrete o  a los oscuros pies de un árbol cualquiera, tu rostro amarillento y deforme me resulta querido, amonestador y cruel pero mío, íntimo, solidario.

Ay de mí cuando te presentas en la sobriedad cotidiana, revelándote en el más mínimo gesto. Tu habitáculo preferido es la aguja del reloj sin cristal que pende sobre la máquina del café. Sabes que el café es mi refugio diario, ese rito ahumado y melífero que a la vez me distiende el pensamiento y suaviza la jornada, por eso te agazapas sobre el segundero como una fiera al acecho, esperando que alce la vista pudorosa para erguirte en un estallido de sangre y colmillos sobre mi realidad. La náusea gobierna entonces ese segundo en que la vida se queda desnuda e inerte, un cuerpo sin pasión que anhela la podredumbre, única garantía de la paz.

El arco

kim ki duk El Arco Trailer http://lemapache.ohlog.com

Hay una película de Kim ki-duk llamada “El arco” en la que un anciano pescador cuida de una joven sibila. La película es silente si no muda, los protagonistas no emiten palabras y sin embargo son profundamente expresivos: el anciano es noble y testarudo, egoísta sin malicia, como un niño que ama sin reservas. La joven es inocente y poderosa, no abusa de su poder por un instinto solidario, pero es tan arrolladoramente bella y desafiante de la realidad que trastorna todo a su alrededor.  EL viejo pesca y aparentemente vive de su labor, pero su lugar en el mundo es ser el instrumento de adivinación de la joven; cuando alguien busca un augurio la joven se columpia a un lado del barco, en un péndulo suspendido sobre el mar y el viejo utiliza un arco para lanzar flechas certeras que esquivan a la muchacha en su despreocupado vaivén.

El viejo tiene un mueble, único lujo presente en el barco, en este arcón guarda con celo los ropajes ceremoniales conque la joven tendría que  desposarlo o cuidarlo, mantenerse ligada a el de la manera que fuera, lo cual representa la única falsa profecía de la película. El mueble es el arca de un deseo ignoto aún para el anciano, peligroso y traicionero.

El arcón

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De madera o piedra, reforzado en metal, refugio de  pequeños dioses domésticos, inmensurables fortunas o manuscritos herméticos. El arcón romano, egipcio, medieval, labrado, chapado, símbolo de riqueza o miseria según la crudeza o exuberancia de sus materiales, el arcón ha llegado hasta mi como un recipiente de plástico genérico, producido en masa, o como una caja de cartón rescatada de la basura, comprada en una tienda de barrio atiborrada de baratijas.

Arcón de mis secretos, cartas sin destinatario y juguetes queridos, poemas torpes y sordos, fotos sin memoria y memorias sin imágenes. Cofre o sarcófago de mi país portátil, un pasaporte y bolsitas de azúcar de una cafetería extinta, envoltorios de chocolates arrugados, la memoria de lo que ya no existe.

Confundo mi memoria con la caja plástica comprada en ikea, llena de papeles polvorientos, cerrada a la fuerza, donde habita el recuerdo de lo que creo ser. ¿Habré comprado mi pasado?, ¿Habré pagado lo suficiente? Temo la cuenta de mi memoria, una hipoteca impagable que se renueva a cada instante, y de la que pierdo poco a poco cada centímetro cuadrado.